Querid@s amig@s

No hay nada más maravilloso en este mundo que planear el día más especial de nuestra vida y, más aún, vivirlo.

Pero para poder vivirlo, lo primero que necesitamos es RELAX, RELAX, RELAX Y RELAX. Así que acomódate en tu silla, respira profundamente y continúa leyendo.

Cada semana vienen a visitarnos parejas ilusionadas que van a darse el Sí quiero y necesitan que les asesoremos. Tratamos de darles ideas, contarles lo que se lleva o no se lleva en ese momento y sobre todo hacer que cada detalle sea especial.  Los novios están felices y tranquilos y todo marcha en un clímax de paz y amor.

Unos meses más tarde llega el momento de concretar y reservarlo todo. Las parejas  suelen estar seguras de lo que quieren y como lo quieren. Todo queda planificado y sólo falta vernos para el gran día.

Pero…

Una semana antes del gran día empiezan las llamadas de estrés y nerviosismo. Los novios piensan que nos hemos olvidado de ellos, no paran de mirar las previsiones del tiempo y parece que el fin del mundo está a punto de llegar. (Es gracioso ver cómo todas las parejas pasan por esa fase a sabiendas de que todo va a salirles perfecto).

Al fin llega “El Día´´´. Los sentimientos a flor de piel, las mariposas revoloteando en el estómago  y todo listo para comenzar. El día transcurre sobre lo planeado, lo que era tensión ahora son risas y las inseguridades son decisiones bien tomadas. El día finaliza y nos marchamos a casa.

Tras una semana o varios días los novios suelen venir a visitarnos y a contarnos sus impresiones. Todos coinciden en que las últimas semanas son caóticas y que el mundo parece volverse del revés. Pero al final todo sale perfecto.

Por todo esto aquí os dejo mi humilde consejo:

Bien hayáis contratado los servicios de una wedding planner o contéis con vuestros familiares para ayudaros, lo mejor es delegar en cada uno de ellos. Vuestra familia disfruta trabajando en organizar cada detalle, hazles sentirse participes de este momento y disfrútalo junto a ellos.

Si cuentas con la ayuda de profesionales, escucha sus consejos, relájate y disfruta viendo como hacen su trabajo.

Es importante controlar que todo vaya sobre ruedas, pero no intentes estar en mil sitios a la vez (siento decirte que es imposible).

Empieza a planearlo todo con mucho tiempo de antelación y cuando esté todo listo, confía, relájate y respira hasta que llegue tu gran día.

Una buena agenda, paciencia, contar con profesionales y mucho amor: los ingredientes perfectos para que todo salga de maravilla.meditando